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Chasqui 70, junio 2000

LENGUAJE

ERRORES COMUNES EN EL LENGUAJE PERIODÍSTICO

 

Juan Manuel Rodríguez
Español, Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad San Francisco de Quito, escritor
Correo-e: juan@mail.usfq.edu.ec

Para hablar de lo que nos conviene, no nos mordemos la lengua. Desde el arrabal donde ejercita la memoria para espantar el olvido y donde la eternidad le sueña, Simón Espinosa ha comentado sobre el temor de algunos periodistas paralizados ante la presencia imponente de la lengua madre. Pero por paradójico que parezca, ningún periodista puede darse el lujo de no expresar, pues cuando no escribe o habla, renuncia a su profesión. Como en una tragedia griega, su trabajo es ese, servirse de la madre a la que teme.

Mientras el temor ante la página en blanco paraliza a ciertos periodistas, otros más osados se agigantan y asumen la actitud, a veces irresponsable, de descuidar el estilo o fomentar una especie de desaliño verbal. Una conciencia de respeto mutuo al lector y al lenguaje, evitaría estos extremos: el miedo que acobarda o la osadía que envilece y ciega.

Periodista, asesino del buen decir

Los periodistas también ayudan en la vida del idioma. Si por descuido algún médico mata al paciente, no por ello dejamos de consultarlos. Si algún periodista asesina el buen decir, suponemos también que la lengua madre resiste esos avatares, vence a la muerte y sobrevive con bastante lozanía. De esta evolución del idioma somos responsables todos los hablantes. Servirse del lenguaje es vivificarlo y modificarlo constantemente, aunque estos cambios puedan ser casi imperceptibles fuera de la dimensión temporal. Así como la fotografía de un avión en el aire es la imagen de un objeto quieto, de la misma manera el conocimiento del idioma paraliza esa realidad que es siempre una dinámica social: el lenguaje.

El dequeísmo y otros dequés

¿De qué me hablas? De que es posible usar correctamente la expresión "de que" y evitar los errores frecuentes cuando decimos erróneamente "pienso de que, confirmo de que, supongo de que, vamos a denunciar de que..."

"Con el conocimiento previo de que estaba robando el dinero a sus clientes, el banquero siguió haciéndolo con más ahínco". ¿De qué escribes? De que el banquero tenía conciencia de sus ladronadas y prosiguió en el mismo ejercicio con mayor dedicación. ¿De qué escribes? Te escribo sobre las ladronadas de algunos usureros.

La expresión "de que" aparece en los ejemplos anteriores en forma interrogativa (con un que con tilde) y también en forma átona cuando es la contestación a esa pregunta. Quizá esta distinción pueda ayudarnos a usar correctamente el "de que". Te molesta que yo hable (correcto). Te molesta de que yo hable (incorrecto). ¿Qué te molesta? Que yo hable. No podríamos decir: ¿De qué te molesta? De que yo hable. Si la subordinación se reemplaza por "esto" o "eso", obtendríamos el mismo resultado. Así: "El periodista afirmó que no vio nada". Reemplazando: el periodista afirmó esto (correcto): el periodista afirmó de esto (incorrecto). ¿Qué afirmó el periodista? Que no vio nada (correcto) De que no vio nada (incorrecto).

Reconocimiento de errores

El modo más sencillo para reconocer el error es preguntar al verbo principal (afirmó) y contestar esa pregunta. "El Presidente dijo de que el salario sería subido en doscientos dólares, y aclaró de que no habría más profesores en las cárceles, pues convenía de que los maestros, seres de tiza y pizarrón, no estuvieran lejos de sus discípulos". Tres errores. ¿Qué dijo el Presidente?, esto: que el salario sería subido. ¿Qué aclaró?, esto: que no habría profesores en las cárceles. ¿Qué convenía?, esto: que los maestros no estuvieran. Por tanto, los tres dequés están mal utilizados en el ejemplo.

"Préstame todo el interés de que seas capaz". Aunque este interés pueda llegar a la usura, la frase está bien escrita porque el "que" no es enunciativo como en los ejemplos anteriores, sino un pronombre relativo con preposición.

El verbo detentar 

Aunque hasta ahora no ha habido ningún periodista preso por el uso de este verbo, creo que ha sido por ignorancia o desinterés de los abogados. Detentar es ejercer un poder ilegítimamente. Si decimos, como se ha visto escrito en algunos diarios, que el Presidente Noboa detenta el poder, aunque no sea esta la intención del periodista, estaremos indicando que ha obtenido el poder por la fuerza o por otra cualquiera travesura política. El poder legítimo no detenta el cargo, un dictador, sí. El poder ganado en las urnas nunca se detenta.

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