
Chasqui
74, 2001
ENSAYOSSIGLO
XXI:
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El
inicio del tercer milenio está marcado por la eclosión de las ciencias de la
comunicación, ya sea desde el punto de vista teórico, como práctico. Por lo
tanto, tener unos comunicadores, adaptados a los requerimientos inmediatos y
futuros del mercado nacional e internacional, es la prioridad número uno para
los diversos centros de formación universitaria.
La posibilidad de disponer de profesionales altamente cualificados es
muy importante para difundir contenidos "on-line" de manera veloz, ya que
de ellos depende la calidad final en Internet, Web TV, y demás medios de
comunicación modernos o tradicionales. |
América Latina: Riqueza de
las comunicaciones
Los
planes de estudio constituyen una manera ágil de conocer el estado de salud
de los profesionales de un país. Por lo tanto, en Latinoamérica desde hace décadas
es posible diferenciar dentro de la enseñanza pública diversas
licenciaturas: comunicación social, ciencias de la información, publicidad,
cinematografía, audiovisual, relaciones públicas, entre otras. A principios
de 1990, en algunos países del otro lado del Atlántico, todavía no se podía
hablar de comunicación social, porque no existían como carrera
universitaria. Prueba
de tal afirmación está en la realidad de hace una década cuando la
convalidación de los títulos universitarios de licenciaturas, realizadas en
cinco años en países latinoamericanos, eran reducidas a cuatro años de las
ciencias de la información. Lo mencionado anteriormente era ya una "situación
privilegiada" en ese entonces. El
contar con planes de estudios que han marcado un hito en la historia de la
información no basta si los mismos no se adaptaron a los cambios de los
tiempos. Dicha aseveración trae aparejada un eterno dilema sobre los
contenidos de los planes de estudios en las áreas de la comunicación, es
decir, el aspecto tecnológico y las prácticas con los equipamientos (léase
cámaras de vídeo, paneles de control, computadoras, entre otros). Escasos
recursos para prácticas En
ambas márgenes del Atlántico son numerosos los lugares en donde hay escasez
de recursos para realizar las prácticas de radio, televisión, informática,
etc. En algunos casos responden a la carencia de recursos económicos de las
universidades, en otros a la pésima planificación de acceso a los
laboratorios -por no decir, inexistente-. En definitiva, que hay egresados de
licenciaturas que no están preparados desde el punto de vista práctico.
Algunos ven en ciertos cursos de postgrado, un master o maestría de ultramar,
la falsa solución a dicho dilema, pero aquí más que nunca es importante
tener presente el tradicional refrán español que dice: "en todos sitios se
cuecen habas".
En nuestros días, la velocidad con que se producen los cambios en el
ámbito informático, es decir, la base de la comunicación binaria, puede
hacer que el software visto en un primer año, sea totalmente obsoleto cuando
el estudiante llega al último año de carrera. Consiguientemente, el baremo
"cuanto más prácticas hacen los estudiantes mayor será la calidad
profesional", hoy en día no puede ser muy fiable que digamos.
No obstante, he aquí uno de los aspectos que deberían revisarse en
los programas de las licenciaturas, cuyos planes de estudios no hayan sido
modificados desde hace años, porque en gran medida el futuro profesional de
los comunicadores pasa por asignaturas relacionadas directa e indirectamente
con la informática. Teoría versus prácticas
Un
problema típico de ciertas licenciaturas en audiovisual o publicidad, en
ciudades europeas, es que se orientan tan sólo en el aspecto práctico,
dejando de lado la teoría, que al final es lo que más perdura en el tiempo.
Aquí evidentemente predomina el factor mercantilista, que felizmente aún es
un mal ajeno a numerosos centros de enseñanza, localizados desde la Patagonia
hasta California. La
vorágine del fin del lucro dentro de la enseñanza de tercer ciclo en Europa
puede incluso generar hasta campañas publicitarias, en donde se puede leer en
los medios de transportes públicos carteles con el eslogan: "Estudie en
nuestra universidad y le aseguramos un acceso a un puesto laboral". He aquí
una prueba más de cómo existen centros de formación universitarios nada
serios, porque con este método en vez de "estudiantes" están captando
"clientes". Ahora
bien, esta penosa coyuntura se da en casas de altos estudios, que incluso
absorben los subsidios o ayudas del dinero público. En otras palabras, que
viven de los impuestos de los habitantes de la Unión Europea. Indudablemente,
dichos centros de formación universitarios funcionan como sociedades anónimas
camufladas. Lo
que interesa es cobrar matrículas En
ese tipo de instituciones, el contenido teórico es algo secundario e incluso
buscan imponer ese modelo, para nada ejemplar. Lo que realmente les interesa
es cobrar matrículas. Por eso a nadie sorprende la excelente calidad de los
folletos publicitarios, anuncios en la radio, en la televisión, en la prensa
escrita, Internet, entre otros medios de comunicación. Son ellos los que
pregonan a los cuatro vientos los laboratorios dotados de la última tecnología,
los premios alcanzados -mejor dicho, comprados-, etc. Además,
en muchos casos y aunque parezca una paradoja, no tienen ni docentes para
hacerlos funcionar correctamente, debido a que hay casos en donde hasta el 70%
del personal de una universidad de estas características, funciona con
profesores contratados por meses. Igual ha llegado la hora de eliminar las
asignaturas de ética frente a estas panorámicas. Ante
dicha realidad, a veces resulta más conveniente trabajar sobre una tecnología
un poco obsoleta, en donde se haga uso de la creatividad de los estudiantes en
el momento de las prácticas. Las
fórmulas "estudiar y luego trabajar" o "estudiar y trabajar" es
habitual en el estudiante latinoamericano. En las naciones europeas se puede
dar tranquilamente el caso inverso. Es decir, primero se trabaja y luego se
estudia. Por eso la práctica viene antes que la teoría en muchos sitios. No
obstante, esto último trae implícitamente una falta de riqueza intelectual
propia de una visión universal y que suele ser común en las universidades
latinoamericanas. Si
bien es cierto que no es fácil lograr el equilibrio entre el aspecto práctico
y el teórico en las universidades, aún es necesario mantener y mejorar la
educación teórica. La finalidad última es que el profesional adquiera los
suficientes conocimientos y reflejos para reaccionar velozmente ante nuevas
situaciones. Planes de estudio
El
nombre de algunas asignaturas relacionadas con la tecnología es el talón de
Aquiles de los planes de estudio en las universidades latinoamericanas.
Empero, es menester evitar el término "comunicación digital" porque
connota en algunos casos "comunicación manipulada". Además, la finalidad
mercantilista que se respira en ciertos ámbitos académicos privados o semi-públicos,
obliga por ejemplo a las facultades públicas de ciencias de la comunicación,
información, etc., a competir con los escasos recursos que tienen a su
disposición. En
ese sentido, se debe recurrir a la imaginación para renovar de manera
creativa los títulos de las asignaturas, en este tipo de enseñanza. Quizás
también es necesario realizar otro tipo de interrelaciones entre asignaturas,
respetando más los aspectos multimediales y tecnológicos de la comunicación
de nuestros tiempos. Ahora
bien, esto no significa en absoluto caer en combinación trivial en donde da
lo mismo insertar psiquiatría, algoritmos, química, antropología, música,
por ejemplo. O sea, un mamarracho, sin ton ni son, desde el punto de vista
académico, pero que en nuestros días, atrae la atención de los futuros
estudiantes. Traslado
de contenidos El
máximo de la sandez se da en el caso de trasladar contenidos de la formación
anglosajona a la latina, sin los ajustes necesarios. Por ejemplo, si en una
publicación internacional estadounidense o canadiense leen que los filósofos,
psicólogos o sociólogos reúnen los requisitos idóneos para el trabajo de
web editor (editor de páginas en Internet) automáticamente lo hacen. Esa
incultura no hace más que menospreciar y perjudicar al experto en comunicación
social o en ciencias de la información, quien realmente tiene todas las
capacidades para una actividad de estas características. Este
desconocimiento del perfil de un profesional de la comunicación social, por
ejemplo, ha acarreado en algunos países europeos una ralentización en los
temas de multimedia en casi una década. El motivo de dicha anomalía es que
se ha apostado por profesionales provenientes de cualquier sector de las
ciencias sociales, menos del mundo de la información o comunicación. El por
qué de tal disparate está en la ignorancia funcional de ciertos responsables
en el marco universitario. Ahora
bien, estos cambios deberían estar acompañados del copyright,
para evitar sorpresas desagradables en la otra punta del planeta. Al respecto,
llama poderosamente la atención cómo en algunas jóvenes universidades
europeas se han constituido, en un tiempo récord, los departamentos
relacionados con la comunicación social. El
secreto ha estado en la contratación temporal de profesionales
latinoamericanos, quienes han hecho uso de la bibliografía o planes de
estudios de otros departamentos latinoamericanos. Este pirateo de ideas es una
práctica muy frecuente ante la inexperiencia o la juventud de una
universidad. Desde luego que no es aconsejable bajo ningún punto de vista
realizar estudios en tales sitios, sin que al menos no transcurran dos décadas
y comiencen a navegar por sí solos en el océano de las comunicaciones. Transparencia académica
Una
manera de indagar la transparencia de aquellos sitios de ultramar que se
dedican a formar profesionales de la comunicación, consiste en evaluar todo
plan de estudio con sus correspondientes programas, bibliografías detallada,
créditos -si la universidad tiene este sistema-, e idiomas de las clases.
Estas son las variables básicas que potencian la calidad académica de un
centro de formación universitaria. El aspecto lingüístico de las lecciones
debería estar "garantizado por escrito", cuando en un país se hablan
diversas lenguas o dialectos en el sentido saussuriano. En
Internet, la información latinoamericana sobre los planes de estudios es más
transparente o completa. En ellas es fácil conocer el objetivo general y los
secundarios en cada una de las licenciaturas, el perfil o atributos psicológicos
que debe reunir el estudiante, la orientación laboral, todas las materias por
cursar y un largo etcétera. De alguna manera todo ello constituye la
transparencia del centro de formación. Además,
la gran mayoría colocan el aspecto didáctico antes que un "autobombo"
por premios obtenidos de manera dudosa. Con referencia a este último hecho,
aquella persona que desea ampliar sus conocimientos fuera de sus fronteras no
debería escuchar el canto de sirenas de sitios en donde hasta las mascotas
tienen un premio. Una universidad seria y moderna debería controlar la imagen
hacia el exterior y no engañar a los potenciales alumnos. Nuevamente me
pregunto ¿conocerán el significado del término "ética"? Últimas
reflexiones Las
universidades en Latinoamérica desde siempre han apostado más por una
formación universal que nacional, lo que es una ventaja ante la aldea global
de las comunicaciones. La calidad de estos planes de estudios en muchas
universidades y desde el punto de vista de las licenciaturas, hoy puede
equivaler, en muchos casos, a los doctorados en Europa. Por eso, sería un
gran error insertar exámenes al final de una licenciatura latinoamericana
para otorgar una habilitación profesional, cuando en realidad esta profesión
debería gozar de muy buena salud en todos sitios, particularmente ahora con
el apogeo de las comunicaciones. Con
las nuevas tecnologías la oferta laboral se ha abierto a todos. Actualmente,
desde cualquier sitio del planeta es factible gestionar la información de un
portal de Internet, por ejemplo. Es decir, debería haber una salida laboral
mayor, comparada con las décadas anteriores. Por eso, hace falta orientar el
bagaje de la experiencia teórica y práctica del sector de las comunicaciones
sociales hacia los contenidos multimediales, sean de tipo "on-line" como
de "off-line". |
| Chasqui
Apartado 17-01-584 Quito-Ecuador. Telfs. (593-2) 506-149 / 548-011 Fax (593-2) 502-487 E-mail : chasqui@ciespal.org.ec |
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