
Chasqui
74, 2001
PORTADALa prensa y la conservación en las Galápagos
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Pese a las diversas críticas que la prensa cotidiana suele hacer a los aparentes excesos de la conservación natural en las Galápagos, en comparación con la satisfacción que se hace de las necesidades sociales que existen en las islas, los medios de comunicación del Ecuador constituyen los mejores aliados de esa gestión ambiental en el archipiélago.
En los recientes tiempos, con ocasión de desafortunados
acontecimientos, que han puesto en peligro la integridad de la flora, la fauna
y los ecosistemas de las islas, entre ellos el paro de pescadores para
presionar por más cuotas ilícitas de captura de langosta, y el derrame
petrolero del tanquero Jessica, esta alianza parece haberse ratificado
substancialmente. La
prensa se ha volcado explosivamente en defensa de la conservación, sin
menospreciar la importancia de la producción y el uso de los recursos
naturales para satisfacer las necesidades sociales, y
eso ha permitido desnudar algunos hechos que caracterizan al entorno en
que se desenvuelve esa actividad ambiental en esas islas. Entre estos hechos
se destaca la íntima relación que existe entre dos importantes fenómenos
que amenazan ecológica y políticamente la sobrevivencia de las Galápagos, y
que son: la exacerbada vulnerabilidad ambiental de estos ecosistemas a las
actividades antropogénicas y la misteriosa incomunicación social y política
que persiste desde hace mucho tiempo entre este territorio insular y el
continente del país. Ligando
a las dos, subyace una situación de ingobernabilidad política muy compleja y
grave, aparentemente instigada por intereses creados de diversos grupos de
poder. En el proceso de esclarecer el rol que los medios juegan frente a eventos como el del "Jessica", sin embargo, otro aspecto importante también ha podido ser desvelado. Se trata de una serie de falencias técnicas y operativas que los propios medios de comunicación experimentan frente a situaciones como las vividas en las Galápagos. |
Vocación
por la conservación
En
referencia a la alianza virtual entre los medios y la conservación en las Galápagos,
parece que ésta es parte de una vocación que viene desde hace algunos años,
inspirada bien sea por la riqueza gráfica e informativa que conlleva la temática
-apropiada para el negocio-, o bien por el prestigio internacional que
representa ser corresponsable moral de un Patrimonio Natural de la Humanidad,
como es Galápagos, o también por los importantes principios que la
conservación por sí misma proclama. A ello parecen sumarse el gran mercado
de audiencias que hay para información y programas de esta naturaleza, y algo
del no oculto "espíritu de truculencia" que suele caracterizar a alguna
parte de la acción periodística. Una
vocación de esta naturaleza es esencial para la conservación de las islas,
porque es bien sabido que ésta tiene poco apoyo político a nivel local y
nacional. Eso implica falta de apoyo económico para garantizar que se cumplan
las actividades de conservación, y la investigación científica también se
limita, afectando así a toda la
gestión ambiental en el archipiélago. Análisis
de prensa En
el análisis de los hechos, esta alianza sin compromisos parece funcionar, al
menos en lo que toca a los medios. En efecto, la revisión de dos análisis
exploratorios sobre el comportamiento de algunos periódicos y programas
noticiosos de varios canales de televisión en torno a los problemas
ambientales, correspondientes a dos períodos, uno en el año 2000 y otro más
corto en el año 2001, ha revelado que, efectivamente, los medios no escatiman
esfuerzos, cada vez que pueden, por la problemática de la conservación y la
protección de las Galápagos,
aunque también lo hacen con gran devoción por otras áreas que forman parte
del Sistema Nacional de Areas Naturales del país. Frente
a todas estas áreas, que representan alrededor del 17% del territorio
ecuatoriano, hay en los medios gran apertura para difundir y analizar los
objetivos que han inspirado su creación, por lo que apoyan con gran
despliegue la realización de sus acciones educativas, interpretativas e
investigativas, aunque no hayan, necesariamente, establecido secciones
estables o permanentes especializadas en la mayoría de los medios. Asimismo,
abordan intensamente los problemas sociales y antropológicos que surgen en
torno a estas áreas, y la parte científica no es totalmente abandonada, a
pesar de que deja mucho que desear la habilidad de la mayoría de periódicos,
radiodifusoras, televisoras y revistas para vulgarizar el conocimiento científico. En
lo que corresponde a las Galápagos, por ejemplo, el análisis del
"quantum" informativo ambiental de dos importantes periódicos del país
(El Universo de Guayaquil y El Comercio de Quito), hecho por Rosamari Martín,
en una muestra al azar de doce meses del año 2000, este interés de la prensa
se ha confirmado rotundamente, con algo más de 300 piezas periodísticas en
total, lo que representa casi una
por día. Notable
preferencia En
la muestra, la cobertura normal anual de los "temas verdes" (áreas
naturales protegidas) fue significativamente predominante sobre los "temas
marrones" y otras categorías temáticas ambientales (contaminación y otros
deterioros urbanos y rurales). Así, del 40% de piezas periodísticas que se
dedicaron a áreas naturales, por lo menos el 50% fue dedicado a las Galápagos,
a pesar de que en las otras categorías hay mucha mayor diversidad problemática.
Si bien se consideró que en ello pudo haber influido el paro de los
pescadores de las islas, por el mes de noviembre, y que incluyó la toma e
incendio de una sección de las instalaciones del Parque Nacional Galápagos,
en la realidad no fue posible confirmar esta situación. Cuando
se analizó la cobertura de estos periódicos al tema Galápagos, en los tres
primeros meses del año 2001, las cosas cambiaron, porque era evidente que
hubo el influjo total del problema
del encallamiento del buque Jessica, y el posterior derramamiento de su petróleo
en las aguas de las Galápagos. En esos meses se han detectado alrededor de
500 piezas periodísticas (más del doble de
lo que hubo durante todo el año pasado) en los dos periódicos
indicados, más en el diario El Mercurio de Cuenca, que fue incorporado al
estudio. Si
se hubiera hecho un registro del tiempo y número de abordajes que el resto de
periódicos, canales de televisión y emisoras de radio dedicaron a la temática,
se habría encontrado que por lo menos el 80% de los ecuatorianos se han
informado de la situación; y para mucha gente ésta habrá sido posiblemente
la única vía a través de la cual se han enterado de lo que representa la
conservación de las Galápagos, porque los medios son la única
fuente de información en el continente sobre los asuntos de las Galápagos. Para
aclarar esto último, según otro estudio realizado en Quito, Guayaquil y
Cuenca, a una muestra de más de 400 personas, entre líderes políticos,
empresarios, funcionarios del gobierno y jefes de hogar de clase media y alta,
algunos días antes de los sucesos de los pescadores y
del Jessica, se encontró que el 60%
de las personas encuestadas reconocieron que la información que
normalmente tienen sobre las Galápagos es la que han obtenido mayormente a
través de lo que la prensa dice. Para
muy pocas personas las empresas turísticas (9.5%) son una fuente de información,
o las instituciones educativas (8%), o parientes y amigos (4%) o instituciones
científicas (3.5%). De haberse hecho esta encuesta en los días de los
incidentes, la cifra de dependencia en los medios para los temas de Galápagos
habría subido como mínimo al indicado 80%,que es el promedio de exposición
de la población a estos en las tres ciudades. Esta
vocación por la conservación de las Galápagos, pese a las diversas
limitaciones de enfoque informativo que en general se puedan atribuir a la
prensa cotidiana para tratar asuntos científico-sociales, parece haber sido
positiva en esta vez, porque ha permitido conocer más a fondo algunos hechos
ya desvelados en el pasado, pero poco disponibles para la opinión pública. Vulnerabilidad
e incomunicación
Dos de estos hechos puestos a la
luz pública son la alta vulnerabilidad ecológica de todo el ecosistema, y la
incomunicación social y política entre las islas y el continente. Frente a
estos hechos, la acción de la
prensa en respuesta al accidente del Jessica no pudo haber sido más aliada
para los intereses de la conservación, por el enorme impacto que la presión
de la prensa causó para que se desvelaran hechos que, por el tipo de actores
implicados en sus causalidades, en otras circunstancias no se hubieran
aclarado.
En cuando al primer hecho,
con su diversidad de instrumentos y pluralidad de enfoques informativos
y periodístico-educativos, la prensa ha podido hacer reconocer que la
vulnerabilidad de las especies de flora y fauna y los ecosistemas naturales de
las Islas, por razones antropogénicas, es considerablemente grande,
incluso mayor que lo que los propios científicos, que han pasado por más
de 60 años en esas islas, han estimado, debido a que la corrupción es la
madre instigadora de presiones sobre los bienes naturales y la incomunicación
una manera de encubrirla. En cuanto al segundo hecho, la astucia de los
medios ha permitido entender que
hay muchos interesados en que tanto en las islas como en el territorio no
circule información que facilite entender cómo se administran los intereses
creados, cómo se altera o violan
normas, hasta terminar en algo similar a lo que terminó el Jessica, y cómo
se conspira para hacer ingobernable las islas. Los periódicos y revistas y las docenas de
periodistas que han abordado la temática han podido desnudar, como pocas
veces, las mil y una facetas de los cientos de factores que fragilizan
ambientalmente a las islas, porque esta vez pudieron llegar, gracias a aliados
locales serios, tales como ONG, funcionarios públicos y otros grupos de
voluntarios, a muchos informantes
calificados y honorables quienes facilitaron el acceso a información que debe
ser de dominio público. Asimismo, en pocas ocasiones, como en ésta, la
problemática ambiental de las Galápagos ha podido ser abordada por la prensa
de manera bastante integral, y con una visión heterogénea, dando paso así a
que la opinión pública tenga un gran abanico de oportunidades para la
interpretación de la realidad. Apertura
de potencial
En el estudio de Martín antes aludido, por ejemplo, se señala que la
prensa frente a los hechos del Jessica, abrió todo su mejor potencial para el
tratamiento del tema, aunque posiblemente aún le falte mucho que completar o
enmendar para responder a una de las expectativas más importantes de
la audiencia nacional e internacional, que es la referente al impacto o daño
real que ya se ha causado al ecosistema y las consecuencias que se esperan. En los periódicos, las primeras planas se
abrieron ostensiblemente a la problemática, lo mismo que sus páginas
editoriales; la colocación de los temas dentro de páginas pares o impares
tendió a beneficiar la mayor exposición visual, y las caricaturas fueron
explícitas. También se dieron suplementos y separatas de muy propia
iniciativa de los medios. La televisión y la radio fueron asimismo muy
ricas en cobertura, diversidad de enfoques y géneros y, como siempre,
estuvieron muy competitivos para lograr notas exclusivas y novedosas. Mosaico
de visiones De este modo, todos los medios configuraron
una especie de gran mosaico de visiones heterogéneas que, en opinión de
algunos especialistas en comunicación, es lo que en realidad la
heterogeneidad perceptiva cultural espera
de una situación que se va haciendo muy compleja, a
medida que se revelan las raíces tan diversas, desde donde se explican
los hechos que subyacen a este incidente ecológico en uno de los lugares
ambientales más sensitivos del mundo. También ha ayudado a demostrar que la
astucia y el cinismo de quienes tienen intereses creados para burlar las
normas ambientales no tiene límites; y que si la situación sigue así, la
vulnerabilidad ambiental seguirá creciendo a medida que crezcan esos
intereses. La acción de la prensa ha permitido saber
que la incomunicación interna social en las islas es considerable, pese a
loables ejercicios de decisiones participatorias con miembros de la comunidad
que se realizan; y que la incomunicación entre las islas y el continente es
un peligro para la unidad nacional y la mejor vía para la impunidad de los
delitos ambientales. La fragilidad de la prensa
La prensa, aun con todos sus altibajos
sutiles, de diverso orden, ha cumplido bien frente a un problema tan sensitivo
para el orgullo ecuatoriano, y para el interés mundial, como son las Galápagos.
Ha respondido satisfactoriamente a esta implícita, y no reconocida, alianza
con la conservación natural, abriendo interesantes caminos, para que la opinión
pública construya su veredicto. Sin embargo, dentro de toda esta acción, se
ha podido reconocer una fragilidad esencial
en el enfoque global que ha aplicado el problema Jessica. Y es la asociada a
la falta de un abordaje a fondo de las alternativas de solución. Como la prensa falló, en alguna medida, en
profundizar en la interpretación de los impactos actuales del accidente y los
esperados para el futuro, también falló en explorar las soluciones
disponibles y factibles, que hagan suponer que en el futuro no se repita la
dosis, ni en las islas ni en ninguna otra área natural. En eso la prensa,
como tal vez ha sido su característica aquí y en otras partes de América
Latina, ha hecho un aporte relativamente pobre. No ha analizado los enfoques y
modelos de desarrollo que deberían facilitar un apropiado manejo de los
ecosistemas de las Galápagos; ni puso al debate la importancia de los
modernos sistemas de gestión ambiental que están aplastando a los obsoletos
de manejo de recursos, que también son una causa del caos en que se
desenvuelven algunas actividades en las islas. De esta manera, no han quedado hasta ahora
aclaradas las consecuencias que en el campo científico,
económico, ecológico, político
y de prestigio internacional se pueden esperar. Otra falla substancial de los medios es no
haber desentrañado el rol que ellos, como intermediadores de la opinión,
juegan en la incomunicación con las Galápagos, al no haber buscado maneras
para afrontar las limitaciones que han impedido que funcionen servicios de
comunicación masiva con las islas, mediante modernos sistemas de doble vía
que fecunde las relaciones de los actores de ambos lados. Que ahí se
sintonicen emisoras y canales de TV de otros países no alarma, pero que no
hayan nacionales, es muy extraño. Aparte de ello, la lección más importante que para el periodismo deja esta intervención en el caso del Jessica, no es sino reconocer que a muchos medios posiblemente les falte aplicar un enfoque de calidad total, en el mejor de los términos, para pulir detalles frente a la acción sobre la conservación, porque en el abordaje de ésta ha sido su mejor aliada, lo que significa ser aliada a una buena causa que la sociedad ecuatoriana y la humanidad aman. |
| Chasqui
Apartado 17-01-584 Quito-Ecuador. Telfs. (593-2) 506-149 / 548-011 Fax (593-2) 502-487 E-mail : chasqui@ciespal.org.ec |
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